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Bienestar Organizacional

La ciencia del cierre: qué dice la neurociencia sobre terminar ciclos en los equipos laborales

Por: Alem Melinao González Cuando llega diciembre, algo curioso sucede en los equipos: las listas de pendientes siguen ahí, pero el cerebro ya no responde igual. La energía baja, la atención se dispersa y pareciera que cada tarea cuesta el doble. No es casualidad ni falta de voluntad: es biología. Y el contexto no ayuda. En Chile, 9 de cada 10 personas declara síntomas asociados al síndrome de burnout —el llamado “trabajador quemado”—, un cuadro de estrés y agotamiento extremo vinculado directamente al entorno laboral. Según el Estudio Burnout 2025 de Laborum, Chile se posiciona como el segundo con mayor incidencia de agotamiento laboral en la región. Aunque las organizaciones comienzan a reconocer el problema, aún existen brechas enormes en estrategias efectivas de prevención, cierre de ciclos y recuperación cognitiva. El resultado es evidente: profesionales que llegan a diciembre con el cerebro saturado, la motivación erosionada y la sensación persistente de no haber terminado de cerrar nada del todo. Y esa sensación tiene una explicación neurocientífica. Durante los últimos meses, el cerebro ha funcionado como un músculo en entrenamiento continuo. La fatiga cognitiva, descrita como la disminución de recursos atencionales y ejecutivos tras periodos prolongados de demanda, se acumula de manera silenciosa. Cuando el desgaste llega a cierto umbral, procesar información, resolver problemas o incluso tomar decisiones simples se vuelve significativamente más difícil. De hecho, en esta etapa del año, tareas tan básicas como responder un correo que normalmente escribirías en dos minutos pueden sentirse pesadas, eternas o abrumadoras. No es falta de disciplina: es biología. Estudios recientes muestran que la corteza prefrontal, región clave para planificar, tomar decisiones y controlar impulsos, reduce su nivel de activación bajo saturación. Esto no solo aumenta la probabilidad de errores, sino que también empuja al cerebro hacia decisiones más conservadoras y disminuye la creatividad. Al mismo tiempo aparece otro fenómeno típico de fin de año: la sensación de que aún no hemos cerrado “de verdad”. Y aquí entra en juego uno de los hallazgos más fascinantes de la psicología y la neurociencia cognitiva: el Efecto Zeigarnik. Este describe cómo el cerebro recuerda mejor lo incompleto que lo completado, manteniendo una especie de “alerta mental” para lo que dejamos pendiente. Por eso, aunque avanzamos, muchos sienten que “algo falta”. No es ansiedad personal, es un mecanismo evolutivo diseñado para evitar que dejemos tareas críticas sin terminar. A esto se suma lo que podríamos llamar la “memoria del logro”. La neurociencia ha mostrado que el cerebro consolida mejor los recuerdos positivos o significativos cuando nos detenemos a reconocerlos; es como si al cerrar el año intentara tomar una “foto mental” de lo que realmente importó. Si no hacemos esa pausa, la imagen queda borrosa y el cierre se siente incompleto. Un ejemplo simple: cuando un equipo dedica solo cinco minutos a decir en voz alta un logro y un aprendizaje, activa procesos de consolidación de memoria que ayudan a fijar esas experiencias como valiosas. Estudios sobre consolidación (p. ej., Klinzing et al., 2019, publicado en Neuron) muestran que el cerebro prioriza información relevante cuando tiene un espacio para integrarla. Cómo funciona un cierre desde el cerebro (y por qué los rituales importan) Las organizaciones suelen enfocarse en la planificación del siguiente año, pero el cerebro humano no funciona como un software que se actualiza automáticamente. Necesita rituales, pausas simbólicas y procesos conscientes que le permitan integrar lo vivido. Y la ciencia tiene algo que decir al respecto. Estudios sobre rituales en contextos laborales y educativos muestran que los actos simbólicos, aunque breves, generan mayor cohesión, sentido de propósito y claridad emocional. Un ritual funciona porque: Las pausas también juegan un rol esencial. Neurocientíficos han demostrado que incluso breves momentos de desconexión favorecen la recuperación cognitiva, permitiendo que procesos como la memoria, la toma de decisiones y la regulación emocional vuelvan a operar en equilibrio. Rituales simples (y basados en neurociencia) para cerrar el año con tu equipo ¿Y cómo se lleva todo esto a la práctica sin grandes ceremonias ni manuales de cultura? Aquí van algunas acciones simples —y respaldadas por la evidencia— que pueden transformar la forma en que tu equipo cierra el ciclo: 1. Ceremonia de 15 minutos: “Lo que dejo, lo que llevo” Cada persona comparte: Este ejercicio activa tanto memoria de logro como claridad narrativa. 2. Construir un “mural de hitos” Convertir los logros y momentos clave en un elemento visual ayuda al cerebro a integrarlos y fijarlos. La visualidad disminuye carga cognitiva y aumenta la retención. 3. Ritual de transición Puede ser tan simple como romper simbólicamente un papel con lo que se deja atrás o escribir una frase de inicio para el próximo ciclo. Estos actos generan sensación de control y reducen la ansiedad derivada de la ambigüedad. 4. Microcelebraciones sin pantallas Las celebraciones pequeñas y breves —pero sin pantallas— activan dopamina, ayudando al cerebro a registrar la experiencia como positiva. Además, la desconexión momentánea facilita la recuperación cognitiva. 5. “Cierre programado” para el Efecto Zeigarnik Si hay tareas que no se completarán este año, escríbanlas y definan la primera acción del próximo ciclo. Esto engaña positivamente al cerebro: al tener un plan, la sensación de pendiente baja y el cierre se siente más completo. Cerrar es un acto biológico, no solo organizacional El fin de año no es solo un momento administrativo: es un momento profundamente humano. Nuestros cerebros necesitan parar, integrar, ritualizar y darle sentido a lo vivido para arrancar un nuevo ciclo con energía real. Cerrar bien no es un lujo, es una inversión en salud cognitiva, cohesión y claridad para el año que comienza. ¿Cómo apoyar a tu equipo en este proceso? En Kite Group, podemos acompañar a organizaciones a diseñar cierres de ciclo conscientes, prácticos y accionables, que permiten a los equipos mirar el año con perspectiva, reforzar lo que sí funcionó y entrar al 2026 con dirección renovada. Si tu empresa quiere planificar un cierre distinto —o un arranque 2026, más claro y ordenado— conversemos. Podemos ayudarte a transformar este momento en

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Liderazgo

¿Por qué el feedback sigue dando miedo? La ciencia tiene la respuesta

Por Gabriela Etcheverry Giadrosich Lo confieso: yo también estoy cansada. Llegando a fin de año, muchos equipos —y yo incluida— sentimos ese peso acumulado de meses intensos. Y en este contexto, hay algo ineludible: las organizaciones son redes de conversaciones. Cómo conversamos determina nuestro clima laboral, nuestro nivel de confianza y cuánta seguridad psicológica experimentamos día a día. Y justo en este periodo suelen estar calendarizadas las conversaciones de feedback: evaluaciones de desempeño formales, retroalimentaciones de ciclo, conversaciones de cierre o revisiones de desarrollo. Son conversaciones importantes porque nos permiten encauzar nuestras acciones, revisar avances, aclarar expectativas y cerrar el año con un sentido de dirección. Pero también son conversaciones que pueden generar ansiedad, miedo o nerviosismo. Y eso tiene una raíz biológica: cuando sentimos que podríamos estar “en tela de juicio”, el cerebro interpreta riesgo social y activa la amígdala, el centro del miedo. Antes de escuchar, ya nos estamos defendiendo.Hace unos meses —en julio de este año— mis colegas de Kite Group, María Cristina Caviedes y Camila Vargas, profundizaron justamente en este tema en un webinar sobre Feedback y Feedforward [Ver Aquí]. Allí compartieron el modelo SCARF, desarrollado por el neurocientífico David Rock, que explica por qué estas conversaciones a veces remecen tanto. SCARF describe cinco aspectos sociales extremadamente sensibles para nuestro cerebro: estatus, certeza, autonomía, relaciones y justicia. Cuando una conversación toca inadvertidamente uno de estos elementos, la amígdala se activa y la capacidad racional disminuye. Esto no significa que el feedback sea dañino; significa que requiere cuidado, porque toca dimensiones humanas profundas. Aun así, y precisamente por eso, el feedback es fundamental. Bien hecho, abre zonas ciegas que no podemos ver solos, alinea expectativas, refuerza lo que está funcionando y corrige comportamientos que pueden estar afectando a otros. Toda conversación de feedback efectiva integra tres elementos esenciales: En paralelo, hay un elemento que transforma completamente la experiencia: el reconocimiento genuino. No desde el halago vacío, sino desde la apreciación real del aporte del otro. El investigador chileno Marcial Losada, referente mundial en el estudio de equipos de alto desempeño, mostró que las interacciones positivas aumentan la creatividad, la apertura y la colaboración. Su ratio 3:1 —tres interacciones positivas por cada correctiva— no es una fórmula rígida, pero sí una brújula emocional. En culturas donde el reconocimiento es habitual, el feedback de mejora se recibe con menos amenaza y más apertura, porque existe un clima de seguridad psicológica que amortigua la incomodidad natural de revisar comportamientos. Las culturas que reconocen, escuchan mejor. Feedback y Feedforward: dos miradas que se necesitan Necesitamos distinguir dos conceptos que se complementan: Feedback Revisa algo que ya ocurrió, ilumina el impacto de nuestras acciones y nos ayuda a entender cómo estamos avanzando. Y, cuando está bien hecho, también incluye pasos futuros, alternativas y estrategias para seguir creciendo. Feedforward Pone el énfasis en el futuro. En vez de quedarnos en lo que pasó, abre la conversación hacia lo que podemos construir, probar o mejorar mirando hacia adelante. Es un enfoque muy trabajado por Marshall Goldsmith, quien recuerda que “no podemos cambiar el pasado, pero sí influir en el futuro”. El feedback aporta conciencia. El feedforward aporta dirección y posibilidad. Ambos se necesitan para avanzar. En mi experiencia facilitando procesos de liderazgo, cuando combinamos estas dos conversaciones — cuando la revisión del camino y la proyección de lo que viene están presentes en simultáneo — las conversaciones se vuelven más humanas y más efectivas. No son evaluaciones que generan miedo, sino espacios de aprendizaje. No son juicios personales, sino diálogos que amplían miradas. Una estructura simple para empezar No necesitamos grandes modelos para comenzar. Basta con algo simple y respetuoso: Porque esa es la clave: poner siempre el foco en la conducta o el hecho concreto, no en la identidad. Las identidades no se corrigen; las acciones sí. Cuando hablamos desde ahí, tanto el feedback como el feedforward se transforman en conversaciones de crecimiento, respeto y colaboración. Y si quieres practicarlo… Este tema merece espacios seguros para ejercitarse, conversar y aprender en conjunto. Por eso, el 25 de noviembre, realizaremos el Taller de Feedback y Feedforward: una experiencia práctica, aplicada y cercana para desarrollar conversaciones más claras, humanas y efectivas.👉 Puedes inscribirte aquí: Taller de Feedback y feedforward: Conversar para crecer Creo profundamente que las organizaciones que prosperan son las que conversan bien. Las que se atreven a sostener conversaciones oportunas, claras, valientes y cuidadosas. Las que comprenden que las personas no necesitan perfección, sino espacios de confianza para pensar, escuchar, aprender y avanzar. Si algo nos ha enseñado trabajar con equipos durante este último periodo, es que cuando mezclamos pasado con futuro, reconocimiento con honestidad, claridad con cuidado, las conversaciones dejan de dar miedo y empiezan a generar posibilidades Las buenas conversaciones construyen culturas sanas, vínculos más fuertes y resultados más sostenibles.

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Liderazgo

La ola de la IA ya llegó. ¿Está RRHH preparado para surfearla?

Por: Maria Camila Vargas editado por Alem Melinao González La semana pasada estuve en una charla sobre Inteligencia Artificial aplicada a Recursos Humanos. La sala estaba a reventar: tuvieron que agregar mesas, abrir espacio, y aun así había gente de pie. Y no era casualidad. Todos queríamos entender lo mismo: ¿qué papel juega RRHH en este nuevo mundo donde la IA parece estar en todas partes? La conclusión fue clara (y un poco incómoda): el área de Personas está frente a un desafío enorme, uno que no necesariamente sabe cómo afrontar… todavía. Ya lo advirtió McKinsey en su informe 2024: “La función de personas debe liderar la reinvención de los procesos organizacionales para integrar la IA de forma que genere valor humano, no solo eficiencia operativa.” Y eso cambia todo. Porque ahora RRHH no solo “usa” IA, sino que debe diseñar el cómo, el dónde y el para qué de su aplicación. En otras palabras, dejamos de ser usuarios para convertirnos en arquitectos de cómo la inteligencia artificial transforma la cultura, el talento y la experiencia de las personas en la organización. Entonces… 💭 ¿Estás listo para esta nueva frontera de tu rol? 💭 ¿Sabes por dónde empezar? 💭 ¿O sientes, como muchos, que la ola de la IA viene más rápido de lo que alcanzamos a surfear? La buena noticia es que sí hay un camino. Y empieza por cambiar la mirada: dejar de vernos como seguidores de la tecnología y asumir el liderazgo del cambio. Por eso, te compartimos un plan paso a paso para comenzar a construir tu roadmap de IA en RRHH, de forma estratégica, ética y, sobre todo, humana. 1. Definir la visión y propósito de la IA Todo roadmap comienza con una pregunta clave: ¿para qué queremos usar IA? ¿Para ser más eficientes o para crear más valor humano? El rol de RRHH es facilitar esta conversación con los líderes y alinear la adopción tecnológica con la cultura, los valores y los objetivos del negocio. Como señala Harvard Business Review (2023): “Las empresas que conectan la adopción de IA con un propósito humano logran 1.5 veces más impacto sostenible que aquellas que lo tratan como un proyecto tecnológico.” Porque, al final, no se trata de tener más datos, sino de tomar mejores decisiones con ellos. 2. Diagnóstica y prioriza Según el reporte The State of AI 2024 de McKinsey, la adopción de IA en las organizaciones pasó del 50 % al 72 % en solo un año, alcanzando una escala global sin precedentes. Este salto evidencia que la conversación ya no es “si” implementar IA, sino “cómo y para qué” hacerlo. Por eso, antes de lanzarse, RRHH debe evaluar su madurez organizacional y priorizar los casos de uso con más valor y menor riesgo. (McKinsey & Company, 2024. The State of AI in 2024: Generative AI’s Breakout Year. Disponible en: https://www.mckinsey.com/capabilities/quantumblack/our-insights/the-state-of-ai-2024) Antes de lanzarte a implementar, mira dónde estás. Evalúa la madurez de tu organización en datos, cultura, competencias y gobernanza. Creemos que RRHH tiene la responsabilidad de preparar a la organización identificando brechas en capacidades, infraestructura y resultados esperados antes de desplegar la IA. Con esa base podrás priorizar los casos de uso con mayor impacto y menor riesgo —automatización de tareas repetitivas, analítica de personas, aprendizaje adaptativo, predicción de rotación… Pequeños pasos con visión estratégica. 3. Crea una gobernanza y ética clara La IA solo funciona si hay confianza. Por eso, RRHH debe liderar políticas de transparencia, privacidad y equidad algorítmica. Gartner (2024) advierte que: “Los CHRO deben establecer políticas claras sobre sesgos y responsabilidad para mantener la confianza de los empleados.” Un buen punto de partida es crear un comité de ética de IA o revisar los datos y algoritmos desde una mirada humana: sin sesgos, sin exclusiones. 4. Desarrollo de capacidades y cambio cultural El éxito de la IA no depende de la tecnología, sino de las personas. RRHH debe acompañar a los equipos en este proceso: formar, comunicar y reducir la resistencia al cambio. HBR (2024) lo resume así: “El reto no es que las personas pierdan su trabajo por la IA, sino que pierdan relevancia por no aprender a trabajar con ella.” Por eso, el liderazgo con mentalidad digital, el upskilling y la alfabetización en IA son la clave de todo roadmap exitoso. 5. Medición y mejora continua Hoy, las inversiones en Inteligencia Artificial —tanto generativa como analítica— ya están comenzando a generar valor real. Según McKinsey (2024), el 67 % de las organizaciones planea aumentar su inversión en IA en los próximos tres años, y muchas ya destinan más del 5 % de sus presupuestos digitales a estas tecnologías. Esto no es futuro: es el presente del trabajo. Y el desafío para RRHH es claro: pasar de observar la ola a liderar la estrategia de adopción, con propósito humano y mirada ética. (McKinsey & Company, 2024. The State of AI in 2024: Generative AI’s Breakout Year.) Un roadmap de IA no se ejecuta y ya: se mide, se aprende y se mejora. Monitorea indicadores de productividad, experiencia del empleado, equidad y adopción tecnológica. McKinsey (2024) recomienda construir “una arquitectura de datos y talento que permita medir el impacto de la IA tanto en productividad como en experiencia humana.” Solo así la IA se convierte en una aliada real del negocio. Cuando RRHH actúa como arquitecto del roadmap de IA, logra integrar estrategia, cultura y tecnología para construir organizaciones más inteligentes y profundamente humanas. Y el primer paso para hacerlo posible es tu propia educación. Si aún no te sientes preparado, en Kite Group te acompañamos con programas diseñados para dar ese salto: 💬 Escríbenos y conversemos sobre cómo llevar estos programas a tu empresa. Porque como bien dijo McKinsey (2024): “La IA transformará la función de personas más profundamente que cualquier otra tecnología… siempre que RRHH sea quien lidere su integración estratégica.”

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Liderazgo

¿Por qué fracasan tantos programas de desarrollo de liderazgo y cómo lograr que realmente funcionen?

El desarrollo de liderazgo es una prioridad para las empresas de todo el mundo. Se invierten millones de dólares en capacitación, cursos y programas diseñados para preparar a la próxima generación de líderes, mejorar la gestión de equipos y asegurar la sostenibilidad organizacional. Sin embargo, según McKinsey, solo el 7 % de los altos directivos cree que su empresa desarrolla líderes globales de manera efectiva. Y PeopleThriver confirma que, a pesar de las inversiones millonarias, muchos programas no cumplen las expectativas. ¿Por qué sucede esto? Hemos identificado los errores más comunes: 1. Pasar por alto el contexto Un líder que sobresale en una situación puede fracasar en otra. Muchas iniciativas asumen que un estilo de liderazgo o un conjunto de habilidades sirve para todos los casos. La realidad es distinta: cada empresa, cada equipo y cada proyecto requiere un enfoque adaptado. Pregunta de reflexión: ¿Tus programas están diseñados para los desafíos reales de tu empresa o siguen un modelo genérico? 2. Separar la teoría de la práctica Los adultos aprenden mejor haciendo. Estudios muestran que solo retenemos un 10 % de lo que escuchamos en clases teóricas, frente a casi dos tercios cuando aplicamos lo aprendido en la práctica. Programas desconectados del trabajo real generan frustración y desaprovechan oportunidades de desarrollo. 3. Subestimar la mentalidad El liderazgo no es solo lo que haces, sino cómo piensas. Cambiar conductas requiere revisar creencias, valores y supuestos subyacentes. Sin trabajar la mentalidad, las habilidades nuevas difícilmente se traducen en un cambio real de comportamiento. 4. Falta de alineación y apoyo desde la dirección Si los líderes senior no modelan los comportamientos deseados, los programas pierden fuerza. La cultura y el ejemplo que vienen desde arriba son esenciales para que los aprendizajes se conviertan en práctica real. 5. No medir resultados Sin indicadores claros de cambio de conducta, impacto en equipos o resultados de negocio, los programas se diluyen. Evaluaciones como 360° o el seguimiento del desempeño permiten validar si los líderes realmente están creciendo y generando impacto. Cómo hacerlo bien: el enfoque de “El Camino del Líder” de Kite Group En Kite Group, diseñamos programas de liderazgo que conectan aprendizaje, práctica y transformación: Estos pilares de “El Camino del Líder” no solo definen cómo diseñamos nuestros programas, sino que también muestran el camino para aumentar la efectividad de cualquier iniciativa de desarrollo de liderazgo. Cuando el aprendizaje se conecta con proyectos reales, se trabaja la mentalidad, se alinea la organización, se fomenta una cultura de feedback y se miden los resultados, los líderes no solo adquieren nuevas habilidades: transforman su manera de liderar y generan un impacto tangible en su equipo y en el negocio. Cómo aumentar la efectividad de los programas de liderazgo En Kite Group acompañamos a las empresas a diseñar y ejecutar programas de desarrollo de liderazgo de manera cocreada, conectando aprendizaje, práctica real y transformación cultural. Nuestro enfoque colaborativo asegura que los líderes no solo adquieran habilidades, sino que generen impacto tangible en sus equipos y en toda la organización, adaptándose a los desafíos específicos de cada empresa. 💡 Reflexión final: Invertir en desarrollo de liderazgo no basta. La clave está en diseñar programas adaptados al contexto real, conectados con proyectos concretos, centrados en competencias clave y apoyados en la transformación de mentalidades. Solo así los líderes pueden generar un impacto real, sostenido y medible en sus equipos y organizaciones. Pregunta para ti: ¿Tus programas de liderazgo preparan a tus líderes para los desafíos actuales o solo cumplen con la teoría? ¿Te interesa que te ayudemos a elevar tu organización? Contáctanos info@kitegroup.cl o (+56) 9 2702 0427

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Liderazgo

Liderar a 300 km/h: lecciones de la F1 para los líderes de hoy

Por: Alem Melinao González El otro día, mientras veía la nueva película sobre la Fórmula 1, me di cuenta de algo, más allá de la velocidad, el rugido de los motores o el glamour de los podios, cada escena parecía una lección de liderazgo en vivo. En la pista, cada decisión importa: cuándo entrar a boxes, cómo ajustar la estrategia bajo la lluvia, qué riesgos tomar y cuáles evitar. Y me di cuenta de que eso mismo ocurre en las organizaciones. Como los líderes, también viven bajo presión, rodeados de incertidumbre, con segundos que marcan la diferencia entre avanzar o quedarse atrás. Aunque esta reflexión surgió con la película, en este blog nos centraremos en la realidad, explorando casos reales de la F1 y del mundo empresarial para descubrir cómo se toman decisiones estratégicas, se manejan las emociones y se lideran equipos bajo presión. 🏁 1. Más allá de la emoción: liderar con decisiones objetivas En 2013, Claire Williams dirigía el histórico equipo Williams en la Fórmula 1. Cada decisión podía definir la temporada: estrategias de carrera, coordinación del equipo y motivación de los pilotos. Como decía Claire: “El verdadero liderazgo significa dejar de lado el orgullo y el ego, y aprender a liderar con claridad, coraje y convicción”. Lo mismo ocurre en la empresa. Imagina a Laura, gerente de innovación, enfrentando un proyecto arriesgado que rompe con la tradición. Si deja que el miedo o la nostalgia influyan, puede frenar la innovación. Laura analiza datos, escucha a su equipo y decide apostar por la nueva línea de producto. Resultado: éxito y confianza para futuras decisiones audaces. Lección clave: Tanto en la F1 como en los negocios, liderar significa equilibrar pasión y objetividad, valentía y estrategia. Decide con visión y claridad; tu equipo lo agradecerá. 🏎️ 2. Decisiones difíciles que cambian el rumbo: el caso Brawn GP En 2009, el equipo Brawn GP estaba al borde de desaparecer. Heredaron un proyecto de equipo que había fracasado, con recursos limitados y una presión enorme de patrocinadores y pilotos. En ese contexto, decidieron apostar por una innovación arriesgada: el doble difusor, un diseño aerodinámico que desafiaba las normas convencionales y requería reasignar recursos críticos. La decisión no fue fácil. Podía significar el fracaso definitivo del equipo si no funcionaba, y muchos dudaban. Pero el liderazgo del equipo se basó en estrategia, datos y visión a largo plazo, evaluando riesgos y anticipando oportunidades. El resultado fue sorprendente: Brawn GP pasó de la incertidumbre a ganar el campeonato mundial en su primera temporada. Lección clave: Las decisiones audaces, cuando se toman con estrategia y visión, pueden revitalizar un equipo o una empresa en crisis, transformando riesgos en oportunidades. 🧠 3. Suelta el freno de mano: combate la duda y el síndrome del impostor Incluso los mejores pilotos sienten miedo antes de salir a pista. Esa duda, si no se gestiona, puede frenar cualquier avance. En liderazgo pasa lo mismo: el síndrome del impostor hace que cuestionemos nuestros logros y posterguemos decisiones importantes. Lección clave: Reconoce la duda, pero no dejes que te paralice. Los líderes que se atreven a actuar, incluso con miedo, son los que marcan la diferencia. 🔍 4. Autoconciencia: la piedra angular del liderazgo eficaz En la F1, un piloto debe conocer sus límites y un ingeniero saber cuándo un diseño no funcionará. Ignorarlo puede costar la carrera. En el mundo empresarial, pasa igual: un líder que entiende sus fortalezas, debilidades y emociones toma decisiones más auténticas y conecta mejor con su equipo. Imagina a Carla, gerente de proyectos. Sabe que su punto fuerte es la visión estratégica, pero reconoce que necesita apoyo en la gestión de conflictos. Al pedir ayuda y confiar en su equipo, logra que todos se sientan valorados y motivados. Lección clave: La autoconciencia no solo mejora tu liderazgo, sino que fortalece la resiliencia y la conexión dentro del equipo. 🌟 5. Combatir el cinismo: contagia optimismo ¿Alguna vez has visto cómo un mal resultado desmorona la motivación de todo un equipo? En la F1, la moral puede hundirse tras una carrera difícil. Pero un líder que mantiene la fe y proyecta optimismo puede cambiarlo todo: su energía se contagia y eleva el rendimiento de todos. ¿Estás transmitiendo confianza y energía positiva a tu equipo, o permites que la negatividad se filtre en cada decisión? ¿Cómo reaccionas cuando las cosas no salen según lo planeado? Lección clave: La mentalidad positiva abre espacio para soluciones creativas y colaboración genuina, y puede ser tan poderosa como cualquier innovación técnica. 😌 6. Controla lo controlable: liderazgo bajo presión ¿Qué harías si todo a tu alrededor parece fuera de control? En la F1, un piloto puede enfrentarse a lluvia, accidentes y presión extrema, pero sabe que solo puede controlar su conducción y decisiones en ese instante. En la empresa, pasa igual. Cuando surgen crisis, ¿te enfocas en lo que puedes cambiar o te paralizas por lo que escapa de tu alcance? Los mejores líderes priorizan, ajustan la estrategia y mantienen la calma, sabiendo que esa claridad guía a todo el equipo. Lección clave: Concéntrate en lo que puedes controlar. Mantén la calma, prioriza y ajusta la estrategia para mantener a tu equipo enfocado y productivo. 🔧 7. Mejora continua: nunca dejar de aprender La F1 nunca se detiene: lo que funcionó ayer no sirve mañana. Los equipos ganadores cuestionan incluso sus victorias y buscan siempre formas más inteligentes de competir. Deloitte lo confirma: las empresas con culturas de aprendizaje tienen un 92% más de probabilidades de innovar. 🚀 Conclusión La Fórmula 1 nos enseña que el liderazgo no se trata de tener todas las respuestas, sino de: Al igual que en la pista, el liderazgo en la empresa es un viaje de aprendizaje constante, donde cada decisión cuenta y cada momento puede marcar la diferencia. En Kite Group convertimos estas lecciones en acciones concretas para las organizaciones: ayudamos a los líderes a tomar decisiones estratégicas bajo presión, a desarrollar la autoconciencia y la resiliencia, y a crear equipos que aprenden,

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Liderazgo

La brújula que transforma la incertidumbre en oportunidades

En un mundo donde el cambio es la única constante, tener un propósito claro no es un lujo, es una necesidad. Las empresas enfrentan retos inesperados: crisis económicas, avances tecnológicos y cambios en las expectativas sociales. Pero aquellas que prosperan tienen algo en común: un propósito que las guía y les permite adaptarse y liderar. ¿Qué es el propósito y cómo se diferencia de la misión y visión? El propósito empresarial es la razón de ser de una organización. Representa su contribución única al mundo, el impacto que busca generar más allá de los resultados financieros. A diferencia de la misión y la visión, que también son esenciales, el propósito tiene un enfoque más amplio y emocional: Un propósito bien definido es la base que da coherencia a la misión y visión, asegurando que todos los esfuerzos apunten hacia un impacto significativo y sostenible. El mundo cambia, ¿y tu propósito? ¿Te has preguntado cómo tu organización está respondiendo a los cambios globales? Grandes ejemplos como Patagonia, que ha mantenido su compromiso con la sostenibilidad, o Microsoft, que reorientó su misión hacia “empoderar a cada persona y organización”, muestran cómo un propósito claro no solo los ha mantenido relevantes, sino también competitivos. Estas empresas no solo sobreviven; lideran. Sin embargo, no solo las grandes corporaciones pueden beneficiarse. Empresas medianas y pequeñas también han encontrado en su propósito una herramienta clave para destacar. Por ejemplo, una startup que prioriza la inclusión puede ganar la lealtad de clientes y empleados, incluso en mercados saturados. ¿Cómo funciona un propósito como brújula? Imagina que tu propósito empresarial es un faro en medio de la tormenta. Este faro no solo ilumina el camino, también alinea a tus equipos y fortalece la confianza de tus clientes. Por ejemplo: Pregúntate: ¿Tu equipo podría articular el propósito de la empresa en una sola frase? ¿Tus clientes identifican ese propósito en cada interacción? Si la respuesta es incierta, podría ser el momento de profundizar. Nuestra metodología En Kite Group creemos que un propósito claro es la ventaja competitiva más poderosa que una empresa puede tener. Trabajamos con empresas de todos los tamaños para: ¿Por qué elegir Kite Group? En un mercado lleno de opciones, Kite Group destaca como tu aliado estratégico para transformar tu organización. Estas son las razones para elegirnos: ¡Transforma tu organización hoy! No esperes más para alinear tu propósito con tus estrategias y liderar en un mundo en constante cambio. Contáctanos en info@kitegroup.cl para comenzar el camino hacia un futuro sostenible y exitoso. Tu transformación comienza ahora y nosotros sabemos como orientar tu vuelo en dirección hacia el éxito. ✨

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Liderazgo

Más Allá del Superhéroe: El Verdadero Poder del Liderazgo Humano

Hoy en día, pareciera que se espera que los líderes sean como superhéroes: invencibles, infalibles, con una capacidad sobrehumana para resolver problemas, empatizar, motivar, innovar, y hasta ser mentores y coaches al mismo tiempo. ¡Uf! Solo leer esa lista ya cansa, ¿verdad? Pero, seamos sinceros, esta visión es tanto injusta como irreal. Los líderes, al fin y al cabo, son humanos, con todas las complejidades y limitaciones que eso implica. Esta percepción errónea genera una presión constante, poniendo en riesgo no solo el bienestar de los líderes, sino también la efectividad de la organización a largo plazo. En el universo de los superhéroes, encontramos personajes con un intelecto sobrehumano, una empatía inquebrantable y una habilidad física asombrosa. Pero en la vida real, el liderazgo no requiere de la inteligencia de Tony Stark, la compasión de Wonder Woman ni la fuerza de Superman. Liderar con cabeza, corazón y manos significa utilizar nuestro intelecto para tomar decisiones estratégicas, nuestro corazón para conectar con el equipo, y nuestras manos para ejecutar y movilizar recursos hacia un objetivo común. Es esta combinación la que define a un verdadero líder: uno que es tan humano como su equipo, pero que sabe equilibrar estas facetas para guiar con autenticidad y efectividad. La Cabeza: Estrategia y Toma de Decisiones Un líder con «cabeza» es aquel que usa su capacidad intelectual para planificar, analizar y tomar decisiones informadas. Sin embargo, la presión para ser omniscientes puede ser abrumadora. Se espera que los líderes tengan todas las respuestas, que anticipen todos los problemas y que siempre tomen la decisión correcta. Este nivel de expectativa puede llevar a una parálisis por análisis, donde el miedo a cometer errores impide la acción. Los líderes efectivos saben que tomar decisiones implica riesgo, y que no siempre tendrán todas las respuestas. Saben cuándo buscar consejo y cómo delegar responsabilidades, entendiendo que su rol no es ser infalibles, sino guiar a su equipo con la mejor información disponible y ajustarse cuando sea necesario. El Corazón: Empatía y Relación Humana El liderazgo no solo se trata de tomar decisiones estratégicas; también involucra la conexión emocional con el equipo. Un líder con «corazón» es aquel que muestra empatía, que se preocupa genuinamente por el bienestar de sus colaboradores y que es capaz de inspirar y motivar. ¿Te has preguntado cómo logran los líderes mantener esta conexión emocional sin perder de vista la objetividad? Pero, equilibrar esta empatía con la necesidad de mantener la objetividad puede ser una fuente de tensión. El dilema surge cuando se espera que los líderes sean siempre comprensivos y compasivos, incluso cuando deben tomar decisiones difíciles que afectan a su equipo. ¿Cómo crees que un líder puede ser accesible y mantener al mismo tiempo una distancia profesional? Los líderes deben encontrar un equilibrio entre ser accesibles y mantener una distancia profesional que les permita tomar decisiones difíciles sin que estas se perciban como personales. Las Manos: Acción y Ejecución Finalmente, el aspecto de las «manos» se refiere a la capacidad de los líderes para ejecutar planes y llevar a cabo acciones concretas. Un líder debe ser capaz de movilizar recursos, dirigir proyectos y asegurarse de que las cosas se hagan. La tensión aquí surge cuando las expectativas son poco realistas: se espera que los líderes no solo ideen grandes planes, sino que también los implementen a la perfección, a menudo sin suficiente apoyo o recursos. Para mitigar esta tensión, es crucial que los líderes desarrollen habilidades de delegación y empoderen a sus equipos para asumir responsabilidades. Esto no solo alivia la carga del líder, sino que también fomenta un sentido de propiedad y compromiso dentro del equipo. La Humanidad del Liderazgo ¿Alguna vez has pensado en cómo la vulnerabilidad y la humanidad pueden influir en el liderazgo? Reconocer que los líderes son humanos y no superhéroes es esencial para fomentar un entorno de trabajo saludable y sostenible. Los líderes deben aceptar y comunicar sus propias limitaciones, fomentando una cultura de transparencia y aprendizaje continuo. Esto no solo humaniza al líder, sino que también permite al equipo ver el valor de la colaboración y el apoyo mutuo. Los líderes que equilibran cabeza, corazón y manos no solo son más efectivos, sino también más resilientes. Entienden que el liderazgo es un viaje continuo de crecimiento y adaptación, no un estado de perfección estática. Al final, la verdadera fortaleza de un líder radica en su capacidad para ser auténtico, vulnerable y humano, abrazando tanto sus fortalezas como sus debilidades en el camino hacia un liderazgo verdaderamente inspirador y efectivo. El mito del líder superhéroe es una narrativa que necesita ser desmantelada. En su lugar, debemos abrazar la complejidad y la humanidad del liderazgo. Al hacerlo, no solo creamos líderes más saludables y equilibrados, sino también organizaciones más robustas y capaces de afrontar los desafíos del futuro con empatía, inteligencia y acción decidida. ¿Listo para descubrir tu superpoder de liderazgo y fortalecer la cultura de tu organización? En Kite Group, estamos aquí para ayudarte a que estos dos aspectos se conviertan en tus verdaderas armas secretas para el éxito. Alístate con nosotros para transformar tu entorno laboral y alcanzar tus objetivos estratégicos con la fuerza y determinación de un superhéroe. Visítanos en Kite Group – Liderazgo o contáctanos directamente en info@kitegroup.cl ¡Estamos ansiosos por ayudarte a liderar con poder y propósito!

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Liderazgo

Liderazgo y Cultura Organizacional: ¿Quién Pone el Primer Paso?

En el desarrollo organizacional, la relación entre liderazgo y cultura organizacional es clave. Estos dos elementos están estrechamente conectados e influyen mutuamente, determinando el éxito o fracaso de una organización. Un liderazgo efectivo no solo guía hacia los objetivos estratégicos, sino que también moldea y nutre la cultura organizacional. A su vez, la cultura influye en las acciones de los líderes. Entonces, ¿qué va primero? Liderazgo como Arquitecto de la Cultura El liderazgo es como el arquitecto principal de la cultura organizacional. ¿Te has preguntado cómo los líderes influyen en el ambiente de trabajo? A través de sus decisiones, comportamientos y comunicaciones, establecen los valores, normas y expectativas que forman la cultura de la organización. Por ejemplo, un líder que valora la transparencia y la comunicación abierta creará una cultura donde los empleados se sientan seguros para expresar sus ideas y preocupaciones. Este tipo de entorno puede llevar a una mayor colaboración y creatividad, fundamentales para el éxito organizacional, creando así un círculo positivo. Cultura Organizacional como Reflejo del Liderazgo La cultura organizacional es, en muchos aspectos, un reflejo del liderazgo. Los líderes no solo establecen la dirección y las expectativas, sino que también sirven como modelos a seguir. ¿Alguna vez has notado cómo los empleados observan y emulan las actitudes y comportamientos de sus líderes? Por ejemplo, si un líder siempre llega puntual a las reuniones y escucha activamente a su equipo, es probable que estos comportamientos se extiendan por toda la organización. Por el contrario, si un líder es inconsistente o no es ético, esto puede destruir la confianza y la cohesión en la cultura organizacional. La Retroalimentación entre Liderazgo y Cultura El liderazgo y la cultura de una empresa están conectados como un espejo. Los líderes influyen en la cultura con sus decisiones y ejemplos, pero la cultura también influye en ellos. Por ejemplo, si una empresa tiene una cultura de colaboración, los nuevos líderes encontrarán más fácil trabajar en equipo. Pero si la cultura es desorganizada o negativa, hasta el líder más motivado puede enfrentarse a problemas al intentar hacer mejoras. Desafíos en la Alineación de Liderazgo y Cultura Alinear el liderazgo con la cultura de la empresa puede ser todo un reto. Imagina que la empresa siempre ha hecho las cosas de una manera. Cuando un líder quiere cambiar eso, puede encontrar resistencia, como si la cultura dijera: “¡Espera, aquí siempre hemos hecho las cosas así!” Para superar esto, los líderes necesitan ganarse la confianza del equipo y demostrar que los cambios son para mejor. Además, ser consistente es clave. Los empleados son muy buenos para notar si un líder no sigue sus propias reglas. Por ejemplo, si un líder dice que valora la transparencia, pero, no comparte información importante, el equipo puede perder confianza. ¿Te ha pasado alguna vez que un líder no cumplió lo que prometió? Eso puede afectar la moral y la cohesión del equipo. Entonces, La relación entre liderazgo y cultura organizacional es como la eterna pregunta del huevo y la gallina: ambos se influencian mutuamente y son esenciales para el éxito de cualquier organización. Ambos se influyen mutuamente. Los líderes pueden moldear la cultura, pero también deben adaptarse a ella. Para que una organización tenga éxito, es crucial que líderes y cultura trabajen juntos, creando un entorno donde los empleados estén comprometidos y motivados. Pregunta para reflexionar: ¿Cómo ves la influencia de tu liderazgo en la cultura de tu empresa y viceversa? ¿Listo para hacer que liderazgo y cultura trabajen en armonía en tu organización? En Kite Group, estamos aquí para ayudarte a alinear estos dos aspectos cruciales para el éxito de tu empresa. Descubre cómo podemos colaborar para transformar tu entorno laboral y alcanzar tus objetivos estratégicos. Visítanos en Kite Group – Liderazgo o contáctanos directamente en info@kitegroup.cl. ¡Estamos ansiosos por trabajar contigo!

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Liderazgo centrado en las personas

Indiscutiblemente el último año ha traído disrupciones en las formas de trabajo, de liderazgo, de adopción de herramientas y la incorporación de nuevas tecnologías. Esto ha llevado a las organizaciones a transformarse digitalmente antes de lo planeado, impulsando el aprendizaje, el desarrollo de nuevas habilidades, y a los líderes a asumir roles que nunca quizás habían asumido como ser mentores y orientar a sus equipos durante tiempos de crisis.  ¿Cuál es el mejor estilo de liderazgo para afrontar todos estos cambios? Por lo general cuando hablamos sobre el trabajo de un líder, pensamos que es definir una declaración de visión de negocio que responda al “qué, por qué y cómo”. A definir el enfoque y los criterios que la organización espera lograr, el líder proporciona a los empleados dirección, acompañamiento y propósito con el fin de motivar el logro de objetivos individuales y colectivos. Diferentes estudios han demostrado que las organizaciones y líderes que combinan tanto los temas del negocio como el de las personas pueden llegar a obtener mejores resultados. A esta combinación se le conoce como liderazgo centrado en las personas.  El liderazgo centrado en las personas se enfoca en crear una cultura donde ambos, líderes y colaboradores se sientan más satisfechos y comprometidos. Los líderes centrados en las personas entienden que su rol es alcanzar los objetivos a través de las personas. También son capaces de ver a los empleados más allá de su trabajo o lo que hacen, esto incluye su situación personal, su salud mental y otros factores que estén involucrados con su bienestar en general.  Según el BCG (Boston Consulting Group), y el modelo de liderazgo de Ken Blanchard, los líderes centrados en las personas trabajan 3 áreas: • Cabeza: los líderes deben visualizar el futuro y establecer prioridades alineadas • Corazón: los líderes necesitan inspirar y empoderar a su gente. • Manos: los líderes deben ejecutar un conjunto de acciones para generar resultados.  Temas claves para ser un líder centrado en las personas • Capacidad de autoreflexión • Escucha – Escuchar diferentes opiniones • Empatía – Interesarse por el bienestar de sus colaboradores • Compasión – Mostrar consideración y respecto • Crea oportunidades para desarrollar a sus equipos  Las organizaciones que quieren enfocarse en el liderazgo centrado en las personas deberán apoyar y guiar el desarrollo de sus líderes para que puedan entender mejor las necesidades de las personas. Adicionalmente deberán generar un cambio en su cultura donde los valores como el resultado y las personan sean igual de importantes.  Si quieres conocer más de cómo implementar estos programas dentro de la organización no dudes en contactarnos en www.kitegroup.cl  Fuentes: BCG study 2021: el futuro del liderazgo tras la crisis del Covid-19 BCG Boston Consulting Group Marzo,2021 People Center Leadership. Ken Blanchard. 2015 Big Reset Playbook: Human-Centered Leadership Report. Josh Bersin. April 2021 

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Cómo movilizar equipos ágiles desde el liderazgo Adaptativo

Los cambios organizacionales traen consigo desafíos “técnicos” y “adaptativos”. Lo técnico tiene que ver con problemas claramente identificables, cuya solución es conocida y su efectividad está probada, como un doctor que receta paracetamol para bajar la fiebre. Los desafíos adaptativos en cambio conllevan un alto grado de incertidumbre y su resolución implica aprendizaje y cambio a nivel de hábitos, creencias y comportamientos en las personas.  La trampa está en tratar desafíos adaptativos como desafíos técnicos, como por ejemplo, al pretender que las personas se vuelvan más “colaborativas“, sólo por eliminar los cubículos e instalarlas en plantas libres.  Un ejemplo de esto es el movimiento hacia una cultura ágil en las organizaciones utilizando metodologías como el Scrum, no basta con seguir las instrucciones de la metodología al pie de la letra (abordaje técnico) y definir un backlog, realizar daily meetings o desarrollar un MVP en un período acotado de tiempo. Para que todo esto funcione, es necesario cambiar la mentalidad y la dinámica grupal del equipo, y aquí es donde nos topamos con los verdaderos desafíos adaptativos.  Las claves adaptativas ágiles  1.- Equipo autogestionado: La estructura de los equipos en Scrum consiste en células de no más de 10 personas, con un alto grado de autonomía en la gestión de su trabajo. Un equipo en el que todos sus miembros trabajan a la par, con un Product owner que determina el pedido, pero entrega libertad para ver cómo éste se alcanza. Esto puede sonar atractivo, hasta que empiezan a aparecer problemas de coordinación…¿Cómo priorizamos el trabajo? ¿Qué pasa si hay más de una solución posible? ¿o si alguien de otra célula no responde a mi solicitud? El gran desafío adaptativo que traen los equipos autogestionados es dejar de entender el liderazgo como un atributo propio del jefe y empezar a entenderlo como una función que puede ser ejecutada por cualquier miembro del equipo, independiente de su cargo. Dicho de otra manera, el liderazgo es una actividad que se ejerce no una posición que se ocupa.  2.- El cliente al centro: Uno de los principios centrales de las metodologías ágiles consiste en involucrar al cliente final desde el principio e incorporar su feedback durante todo el proceso de desarrollo del producto o servicio. Esto nos ahorrará tiempo y dinero, evidente ¿no? Sin embargo, muy pocas veces hacemos esto, ya que implica un desafío adaptativo no menor, que tiene que ver con dejar de vernos como dueños de la verdad y abrirnos a la posibilidad de que nuestro cliente, a pesar de no ser un experto, sepa mejor que nosotros qué es lo que quiere y cómo lo quiere. Es decir, el experto no es quien tiene todas las respuestas.  3.- La Experimentación: Las metodologías ágiles parten de la base que, al diseñar un producto o servicio nuevo, el primer MVP (mínimo producto viable) será un prototipo para ser testeado, que seguramente habrá que modificar para ser mejorado o que incluso podría desecharse. El gran desafío adaptativo aquí es reencuadrar el error como una posibilidad de aprendizaje, antes que como algo indeseable que debemos evitar a toda costa. Esto implica no sólo desarrollar tolerancia a la frustración, sino que mucho más importante, fomentar una cultura organizacional en la que aquellas personas que se atreven, pero fracasan en el intento son destacadas, no castigadas. De otra manera, difícilmente se atreverán a salir de su zona de confort y tomar riesgos.  En Kitegroup contamos con un programa de Liderazgo Adaptativo, en el que transferimos un conjunto de habilidades que permiten la movilización de los equipos desde los desafíos adaptativos. Contáctanos para más información.  Escrito por Claudia Vivanco 

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